La portería maldita del Villarreal

Los peores presagios que se intuían en el último minuto del primer acto del partido entre la Real y Villarreal se convirtieron en triste realidad para el equipo castellonense: Andrés Fernández sufrió la rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión confirmada tras la resonancia realizada ya en Castellón. Los servicios médicos del Villarreal están valorando realizar un tratamiento conservador o reparar en el quirófano el ligamento dañado. En ambos casos, se espera una larga convalecencia para Fernández, de entre cuatro y seis meses de duración.

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Ibrahimovic se pierde lo que resta de temporada

Zlatan Ibrahimovic se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y los primeros pronósticos médicos apuntan a que podría estar hasta ocho meses de baja. No es oficial. El Manchester United no lo confirma pero Sky Sports, uno de los propietarios de los derechos televisivos del fútbol inglés, informa de una rotura de ligamentos.

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Mismas lesiones, mejores tratamientos

Que el mundo del deporte ha evolucionado mucho en los últimos tiempos es tan cierto como que los deportistas de élite, independientemente de la modalidad que practiquen, llevan cada vez más al límite su cuerpo. Esta obviedad tiene una consecuencia muy clara: sufren más lesiones. Pero del mismo modo que el deporte ha avanzado, el tratamiento de las lesiones, no.

El 80% de las lesiones deportivas siguen afectando hoy día a los tejidos blandos, o lo que es lo mismo, a músculos, tendones y ligamentos. La curación de algunas de ellas, sobre todo las que afectan a los tendones, se considera uno de los mayores problemas de la medicina deportiva ya que las tendinopatías son muy reacias a los tratamientos convencionales, tanto médicos como de fisioterapia. De hecho, este tipo de lesiones han provocado que muchos deportistas se hayan visto obligados a retirarse y poner fin a su carrera. En este contexto surgió la técnica EPI®.

La técnica EPI® consiste en aplicar un flujo eléctrico directo al foco de la lesión mediante un dispositivo y aguja específica. Con ello, se consigue una serie de modificaciones moleculares y celulares que optimizan de forma significativa los mecanismos de regeneración de ese tejido, acortando así los plazos de recuperación. Esta técnica, que es mínimamente invasiva, se realiza en consulta siempre bajo control ecográfico y no requiere anestesia. La duración de la intervención no suele sobrepasar los 15 minutos, aunque depende de la estructura, tamaño y dimensión de la lesión.

Las tendinopatías, como las que han sufrido Rafa Nadal o Cristiano Ronaldo, son afectaciones que tienden a la cronicidad y hacen referencia a una degeneración del tendón. De este modo, las células son incapaces de poner en marcha mecanismos de curación adecuados y lo que se produce es todo lo contrario, una liberación excesiva de moléculas relacionadas con la destrucción del colágeno y de las células del tendón.

En este tipo de lesiones, la EPI® permite alterar este entorno “contaminado” del tendón, activando la movilidad de las células encargadas de limpiar el foco lesionado (fagocitos) y de las que regeneran el tendón (tenoblastos). Además, produce una modificación del pH y de la presión de oxigeno del tejido lesionado, favoreciendo los mecanismos anabólicos o regenerativos de las células.

El otro gran grupo de lesiones deportivas son las musculares (representan aproximadamente el 55% del total). Pero pese a todos los avances en medicina deportiva, se suelen tratar como hace décadas: con reposo. Con ello, lo que se consigue es que se cree una cicatriz rígida en un tejido elástico como es el músculo, por lo que hay un alto porcentaje de recaídas (63%).

En las lesiones musculares, la técnica EPI® elimina dicha cicatriz mediante el paso de un flujo eléctrico constante y directo en el foco de la lesión, favoreciendo así la regeneración del músculo con tejido sano.

Dentro de las lesiones musculares, los isquiotibiales (bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso) son los que suelen estar más afectados (37%). En el caso del bíceps femoral, la cicatriz puede atrapar al nervio ciático, dando lugar a una sintomatología dolorosa y de déficit funcional que hace que el deportista no pueda competir.

Este tipo de lesión, como la que afecta al azulgrana Thomas Vermaelen, suele cronificar y muchos de los tratamientos convencionales fracasan o son insuficientes. La EPI® produce un efecto de licuefacción o “ablandamiento” de la fibrosis, permitiendo que se libere el nervio ciático de ésta. Con ello, la sintomatología suele desaparecer de forma rápida por lo que el deportista puede volver a la competición en un periodo relativamente corto de tiempo. Pero además de reducir los plazos de recuperación, la EPI® presenta una tasa de éxito superior al 90% y un porcentaje de recaídas inferior al 1%. Así pues, se erige como el mejor tratamiento para las lesiones mayoritarias en el mundo del deporte. De hecho, deportistas como Fernando Belasteguin, Purito Rodríguez, Marga Fullana, o Cristian Lobato, han sido tratados con ella.

José Manuel Sánchez, director de la clínica barcelonesa CEREDE Sports Medicine, doctor en fisioterapia y creador de la técnica EPI®.

Un Villarreal con presente y futuro

Un Villarreal efectivo y detallista, con una plantilla de gran presente y esperanzador futuro, confirmó con una nueva goleada al cándido conjunto kazajo, su presencia nuevamente en Europa tres temporadas después con descenso y ascenso de por medio incluido. Tiene el equipo de Marcelino ángel y frescura, sabiduría y pasión. La que aporta el veterano Bruno, sin duda, uno de los mejores centrocampistas de España, o los jóvenes recién aterrizados a El Madrigal como Luciano Vietto, delantero argentino de 20 años por el cual el Villarreal ha desembolsado 5.5 millones de euros al Racing de Avellaneda, autor de dos goles, dotado de velocidad y habilidad. O Espinosa otro veinteañero llegado gratis tras su etapa de formación en el Barça, centrocampista de banda con mucha velocidad y desparpajo.

Ante el Astana, ya en la segunda mitad, se sumaron a la fiesta amarilla Adrián Marín, un adolescente de la casa de 17 años que cubrió el lateral izquierdo y Nahuel, otro argentino nacido en 1996, cinco años presente en la cantera amarilla, ya de pleno derecho en el primer equipo y autor del gol que cerraba la goleada que apabulló al Astana que ha recibido siete goles en dos partidos de un brillante Villarreal.

Con la eliminatoria más que encarrilada, refrescó el equipo Marcelino pensando en la Liga y en el Barça. Oportunidad para ver de inicio a jugadores como Espinosa o Vietto que tan grata sensación están causando en el inicio del curso. Espinosa se fabricó una ocasión tras un lujo en el área kazaja, un reverso con caño incluido. El disparo del futbolista formado en el Barça lo rechazó como pudo el meta del Astana. No así el de Vietto asistido por Moi Gómez, otro chaval de 19 años presente en las convocatorias y formaciones amarillas desde hace dos temporadas. Un gol a los 20 minutos que refrendaba la diferencia entre ambos conjuntos y que refleja la calidad del grupo que maneja el técnico asturiano, feliz por cómo arranca el curso los suyos al igual que sucediese la temporada pasada.

Hubo cambios pero no entró ni en la convocatoria el hermano de Giovani, Jonathan Dos Santos, sin la forma adecuada tras un año en blanco debido a una lesión de ligamentos. El peso del juego recayó de nuevo en Manu Trigueros, que ha dado un paso adelante consolidado como pareja de Bruno en la medular. Descansó el de Artana en el banquillo hasta el descanso.

El juego, como cabía esperar, fue cosa del Villarreal inferior solamente en el físico a un Astana con más voluntad que neuronas creativas y que corrió, al igual que una semana atrás, detrás del balón, bien movido por los amarillos, concentrados y en tensión a pesar de la renta conseguida en la ida. Ya en la segunda mitad, repitió Vietto tras una excelente jugada de Jaume Costa. Posteriormente Bruno, de penalti, y Nahuel, confirmaban con rotundidad que el Villarreal, con un excelente presente y un esperanzador futuro, regresa a Europa. A lo grande.

 

 

Jesé, rescatado por los bomberos de un incendio en su casa

Bomberos de la Comunidad de Madrid han socorrido al futbolista del Real Madrid Jesé Rodríguez de un incendio que se ha originado en el sótano de su chalé, y en el que han resultado intoxicadas tres personas, una de carácter grave y otras dos con pronóstico reservado. Se trataba de tres operarios que estaban trabajando en una obra en el garaje del edificio, situado en la exclusiva urbanización de La Finca.

En este cuarto se han originado las llamas, que han sido sofocadas primero por los obreros y luego por los bomberos, pero que han provocado una densa humareda que se ha filtrado por los conductos de ventilación a toda la vivienda. El herido más grave es un trabajador de unos 30 años que tenía las vías respiratorias afectadas por inhalación de humo y quemaduras en el rostro y las manos, y que ha sido atendido y trasladado por el Summa a la Unidad de Quemados del Hospital La Paz. Los otros dos trabajadores sufrían intoxicación por inhalación de humo y han sido evacuados al hospital Puerta de Hierro con pronóstico reservado.

Además, los bomberos, cuyo parque se encontraba muy próximo a la vivienda, tuvieron que rescatar al propio Jesé, ya que anda con muletas debido su grave lesión. El jugador canario, que llevaba viviendo de alquiler desde el pasado 1 de marzo, acababa de llegar de Alemania hace unos días tras operarse del ligamento cruzado. Ninguna otra persona que se encontraba en el lugar tuvo que ser rescatada o sufrió heridas.

Grave lesión de Jesé

Sead Kolasinac, lateral derecho del Schalke, mandó a Jesé Rodríguez al hospital. El mejor canterano que ha producido la academia de Valdebebas en la última década no pasó del minuto cinco de partido, derribado por el defensa rival en una acción que podría dejarle fuera de competición durante seis o siete meses. Tras el partido, el jugador se sometió a una resonancia magnética y los peores presagios se confirmaron: Jesé sufre una rotura del ligamento cruzado. El canario viajará a Augsburgo (Alemania) para ser operado por el doctor Ulrich Boenisch, que ya intervino a otro integrante de la plantilla blanca, Sami Khedira.

Jesé manejaba un balón en la banda derecha del ataque, frente al área rival, cuando Kolasinac le embistió desde su ángulo ciego. El choque, de una fuerza desproporcionada, debió sorprender al delantero, que no consiguió estabilizarse sin dar un mal paso, cargado sobre la rodilla derecha por el peso del contrincante. Cayó al suelo retorciéndose de dolor, con el rival encima de la articulación, y levantó el brazo pidiendo auxilio. Las señales eran estremecedoras. Jesé golpeaba la hierba con rabia mientras se agarraba la parte exterior de la rodilla derecha. Los médicos le hicieron una exploración sobre el terreno y después de ponerle de pie para que midiera su estabilidad mandaron el cambio al banquillo. Los operarios de Cruz Roja recostaron al futbolista en la camilla, lo cubrieron de mantas rojas, y le ajustaron una correa antes de llevárselo. Jesé se cubrió el rostro con las manos mientras sus compañeros, con Pepe a la cabeza, le daban ánimos camino del túnel.

El público permaneció en silencio durante largo tiempo. El infortunio del canario, de 21 años, fue una noticia terriblemente inesperada. En un partido que pretendía servir de exhibición para los jóvenes, la hinchada había despedido a la perla de la cantera fulminada por una acción difícil de explicar sin repasar los antecedentes. Kolasinac fue uno de los defensas más escarnecidos por el 1-6 de la ida. Humillado por Benzema, Cristiano y Bale, el hombre arrastró hacia el partido de vuelta un bagaje de frustración. Autor del único gol del Madrid en el clásico de Liga en el Camp Nou, el canterano Jesé no podrá participar de la vuelta, el próximo domingo en el Bernabéu. "Gracias de todo corazón a cada uno de vosotros, gracias por todos los mensajes de ánimo ....!", tuitéo el jugador poco después de conocerse el alcance de la lesión

El ejemplo Muniesa

Con la respiración entrecortada y una sonrisa que le cubría la cara, el sustituido Henry le bisbiseó: “No sabes lo que estás viviendo”. Fue en el banquillo del Olímpico de Roma, cuando el Barça logró su tercera Champions. Y se lo dijo a Marc Muniesa (Lloret de Mar; 1992), que contaba con 17 años, sorpresa de Guardiola para la final ante el Manchester United, toda vez que no había recambios para el lateral izquierdo y él, aunque central zurdo, se desenvolvía bien por el costado. Pero algo intuía Muniesa, futbolista en perenne batalla e idilio con el fútbol.

A los nueve años, tras pasar una prueba con los benjamines del Barça, le llegó la primera bofetada en forma de extrañas manchas en las piernas. “Vasculitis. Prohibido correr”, diagnosticó el doctor. Por lo que Muniesa se contentó con ver cómo sus amigos pateaban a la pelota en la Penya Barcelonista del pueblo. Un año después, sin embargo, fichó por el alevín del Barça. Por entonces, todo era diversión, carretera y manta con el Ford K de sus padres (jefe de metres y recepcionista en un hotel de Lloret), a toda mecha tras salir del colegio, balón y cena de la fiambrera antes de dormir. Los fines de semana, sin embargo, se quedaba en casa del abuelo Manolo, socio del club –tradición familiar- y mayor fan del niño, siempre con la ilusión de que algún día vistiera la camiseta azulgrana en el Camp Nou. Tenía toda la pinta.

Con 15 años, en edad de Cadete A, Muniesa ya se ensambló en el Juvenil A. No era raro escuchar por los pasillos del Barça que “este llega seguro” o “es el central del futuro”. “Marc no hizo caso porque en casa siempre le dijimos que era el último año, porque a cada temporada echaban a fulanito o menganito…”. Y, en tiempos de vino y rosas, en abril de 2008, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Fue contra el Ciudad de Murcia, en un balón a su espalda, tras el desequilibrio de un rival y el apoyo torcido en el suelo. El problema es que como estaba en edad de crecimiento, debió estar cinco meses sin operarse, fortaleciendo la pierna. Un año parado. Pero al regresar, tras dos partidos en el Juvenil A, saltó al primer equipo. “Quizá Guardiola ha premiado mi esfuerzo y recuperación”, sugirió entonces el futbolista, tan abrumado como ilusionado. E hizo realidad su sueño y el de Manolo puesto que, ante Osasuna, entró en el minuto 51… y se marchó en el 81, expulsado por una entrada como último defensa y pegado a la línea de cal, lejos de ser una ocasión clara de gol. “Estás loco”, le decía Xavi al árbitro, al tiempo que el Camp Nou blandía una pañolada. Luego, en la intimidad, Xavi bromeó: “Vaya mocadorada [pañolada] máquina, la que has liado”. No pesó en Guardiola esa tarjeta roja, puesto que le citó para la final de la Champions. Éxito relativo porque dos días después jugó con el juvenil y tardó otros dos años en volver a Primera. Debutó en Europa ante el Bate Borisov, luego Leverkusen y también Getafe. Hasta que el director deportivo, Andoni Zubizarreta, anunció: “Muniesa, Bartra, Montoya y Dos Santos tendrán ficha del primer equipo el año que viene”. Una alegría que le duró bien poco.

En el primer partido de esta pretemporada, frente al Hamburgo, una nueva bola a la espalda, un nuevo salto y una nueva mala caída, aunque con la otra pierna. Rotura de ligamentos. Pero los cientos de mensajes de apoyo -el que más le animó fuel el de Puyol, su ídolo-, recompusieron su moral, sabedor, después de que su padre pasara por quimioterapia para superar una enfermedad, de lo que importa en esta vida. “¡Dentro de poco estaré dando guerra!”, escribió en Twitter, al tiempo que se centró en los estudios, puesto que cursa segundo de ADE. Ahora toca de nuevo balón y hoy, posiblemente, después de que el jueves recibiera el alta, volverá a calzarse las botas. Pero no actuará en el primer equipo, sino en el filial, que se mide al Hércules.

Aunque por los pasillos ya se lo habían sugerido, nadie del club le pidió al futbolista que jugara en el B, sino que se dirigieron a sus representantes. Muniesa, al contrario de lo que ocurre con muchos del filial, aceptó, por más que le queden seis meses de contrato con el Barça. Pero no siempre es así; Jeffren, Fontàs y Dos Santos, por ejemplo, prefirieron agarrarse a la silla; y Romeu, Nolito y Soriano, también por ejemplo, optaron por salir antes que aguardar a su turno. “Aceptó de buen grado porque es el equipo de sus amigos y quiere coger ritmo”, revelan del club. Es un ejemplo para los canteranos. Y quizá ese sea el camino para jugar un partido más en el primer equipo y volver a cumplir su sueño y el de Manolo.