La maldición de los Alcántara

La maldición de los Alcántara. El título de esta información no hace referencia a la familia que durante más de 15 años nos ha acompañado desde la televisión en la serie «Cuéntame» repasando la historia de España desde los últimos años del franquismo y el inicio de la Transición. Se refiere a otra familia, la de la saga futbolística que inició Iomar do Nascimento, más conocido como Mazinho, y que ahora continúan sus hijos Thiago y Rafinha. Tres exitosos futbolistas a los que no solo unen sus lazos familiares sino la fragilidad de sus rodillas. Mazinho ganó con Brasil el Mundial de 1994. Compartía el centro del campo con cracks como Leonardo, Raí, Dunga o Mauro Silva y destacó también el la Liga española, donde jugó en el Valencia y en el Celta. Fueron, precisamente, los médicos del equipo gallego los que le desahuciaron para la práctica del fútbol de elite a causa de una enfermedad degenerativa en el cartílago de la rodilla izquierda que le propició un edema óseo. Se retiró en 2001 tras un breve paso por el Elche y el Vitoria brasileño. Mazinho tuvo dos hijos que pronto destacaron en las categorías inferiores del Barcelona. Thiago Alcántara y Rafinha. El primero subió al primer equipo de la mano de Pep Guardiola. Fue alternándolo con el filial durante tres temporadas pero en junio de 2011 ya firma un contrato de profesional y le dan dorsal de Primera división. Tras dos años se marcha al Bayern de Múnich, en cuyo banquillo está su descubridor, Guardiola. A partir de ese momento, el futbolista, que este miércoles se medirá al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions, empezó a vivir un auténtico calvario. Hasta en tres ocasiones se ha roto el ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Estos contratiempos le impidieron acudir al Mundial de Brasil, para el que contaba con plaza. La primera lesión la sufrió el 29 de marzo de 2014 durante la disputa de un partido entre el Bayern y el Hoffenheim. Las primeras impresiones estimaron un periodo de baja de entre 6 y 8 semanas pero no llegó a reaparecer porque recayó en un entrenamiento el 15 de mayo. Guardiola se lamentó de que tuviera que volver a pasar por el quirófano y culpó a los médicos al denunciar un error en el tratamiento. El futbolista había recibido inyecciones de cortisona y había visitado al prestigioso traumatólogo Ramón Cugat en Barcelona. Cuando empezaba a ver la luz al final del túnel llegó un nuevo mazazo. El 31 de octubre de ese maldito 2014 luchó un balón dividido y sufrió una rotura parcial del mismo ligamento. El futbolista superó sus adversidades y reapareció a principios de abril del siguiente año ante el Borussia Dortmund. Durante su recuperación grabó diferentes vídeos en los que mostraba su esfuerzo y en el que no ocultó las lágrimas por el dolor y la impotencia. El tercero en sufrir esta plaga ha sido el pequeño de los Alcántara: Rafinha. Pero si Thiago jugará el miércoles ante el Real Madrid, Rafinha no podrá hacer lo propio este martes ante la Juventus. El centrocampista del Barcelona ha sido el último en caer víctima de una rodilla que ya le jugó una mala pasada hace unos años. Rafinha también es producto de la cantera azulgrana, aunque se curtió cedido en el Celta bajo las órdenes de Luis Enrique, que se le trajo de vuelta al Barcelona en la temporada 2014-15. El 16 de septiembre de 2015, durante el partido ante la Roma, en la fase de grupos de la Champions, sufrió su primera pesadilla. Suplente en aquel choque, entra en el minuto 61 y cuatro minutos más tarde recibe una dura entrada de Radja Nainggolan en su rodilla derecha que lo obliga a retirarse en camilla con fuertes signos de dolor. El parte médico fue categórico, había sufrido una rotura en el ligamento cruzado teniendo que ser intervenido quirúrgicamente días después. Estuvo seis meses de baja. La desgracia se ha vuelto a cruzar ahora en el camino de Rafinha, que no podrá jugar en lo que queda de temporada después de que pidiera el cambio ante el Granada al notar unas molestias. La artroscopia diagnóstica se convirtió en terapéutica al comprobar que tenía una fisura en el menisco interno. El tiempo de baja se estima en cuatro meses, con lo que su objetivo es llegar en plenitud a la pretemporada de este verano. Rafinha estaba siendo uno de los jugadores más polivalentes de Luis Enrique y su progresión se ha visto truncada de la peor forma posible.

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