Mismas lesiones, mejores tratamientos

Que el mundo del deporte ha evolucionado mucho en los últimos tiempos es tan cierto como que los deportistas de élite, independientemente de la modalidad que practiquen, llevan cada vez más al límite su cuerpo. Esta obviedad tiene una consecuencia muy clara: sufren más lesiones. Pero del mismo modo que el deporte ha avanzado, el tratamiento de las lesiones, no.

El 80% de las lesiones deportivas siguen afectando hoy día a los tejidos blandos, o lo que es lo mismo, a músculos, tendones y ligamentos. La curación de algunas de ellas, sobre todo las que afectan a los tendones, se considera uno de los mayores problemas de la medicina deportiva ya que las tendinopatías son muy reacias a los tratamientos convencionales, tanto médicos como de fisioterapia. De hecho, este tipo de lesiones han provocado que muchos deportistas se hayan visto obligados a retirarse y poner fin a su carrera. En este contexto surgió la técnica EPI®.

La técnica EPI® consiste en aplicar un flujo eléctrico directo al foco de la lesión mediante un dispositivo y aguja específica. Con ello, se consigue una serie de modificaciones moleculares y celulares que optimizan de forma significativa los mecanismos de regeneración de ese tejido, acortando así los plazos de recuperación. Esta técnica, que es mínimamente invasiva, se realiza en consulta siempre bajo control ecográfico y no requiere anestesia. La duración de la intervención no suele sobrepasar los 15 minutos, aunque depende de la estructura, tamaño y dimensión de la lesión.

Las tendinopatías, como las que han sufrido Rafa Nadal o Cristiano Ronaldo, son afectaciones que tienden a la cronicidad y hacen referencia a una degeneración del tendón. De este modo, las células son incapaces de poner en marcha mecanismos de curación adecuados y lo que se produce es todo lo contrario, una liberación excesiva de moléculas relacionadas con la destrucción del colágeno y de las células del tendón.

En este tipo de lesiones, la EPI® permite alterar este entorno “contaminado” del tendón, activando la movilidad de las células encargadas de limpiar el foco lesionado (fagocitos) y de las que regeneran el tendón (tenoblastos). Además, produce una modificación del pH y de la presión de oxigeno del tejido lesionado, favoreciendo los mecanismos anabólicos o regenerativos de las células.

El otro gran grupo de lesiones deportivas son las musculares (representan aproximadamente el 55% del total). Pero pese a todos los avances en medicina deportiva, se suelen tratar como hace décadas: con reposo. Con ello, lo que se consigue es que se cree una cicatriz rígida en un tejido elástico como es el músculo, por lo que hay un alto porcentaje de recaídas (63%).

En las lesiones musculares, la técnica EPI® elimina dicha cicatriz mediante el paso de un flujo eléctrico constante y directo en el foco de la lesión, favoreciendo así la regeneración del músculo con tejido sano.

Dentro de las lesiones musculares, los isquiotibiales (bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso) son los que suelen estar más afectados (37%). En el caso del bíceps femoral, la cicatriz puede atrapar al nervio ciático, dando lugar a una sintomatología dolorosa y de déficit funcional que hace que el deportista no pueda competir.

Este tipo de lesión, como la que afecta al azulgrana Thomas Vermaelen, suele cronificar y muchos de los tratamientos convencionales fracasan o son insuficientes. La EPI® produce un efecto de licuefacción o “ablandamiento” de la fibrosis, permitiendo que se libere el nervio ciático de ésta. Con ello, la sintomatología suele desaparecer de forma rápida por lo que el deportista puede volver a la competición en un periodo relativamente corto de tiempo. Pero además de reducir los plazos de recuperación, la EPI® presenta una tasa de éxito superior al 90% y un porcentaje de recaídas inferior al 1%. Así pues, se erige como el mejor tratamiento para las lesiones mayoritarias en el mundo del deporte. De hecho, deportistas como Fernando Belasteguin, Purito Rodríguez, Marga Fullana, o Cristian Lobato, han sido tratados con ella.

José Manuel Sánchez, director de la clínica barcelonesa CEREDE Sports Medicine, doctor en fisioterapia y creador de la técnica EPI®.

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