Ibrahimovic se pierde lo que resta de temporada

Zlatan Ibrahimovic se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y los primeros pronósticos médicos apuntan a que podría estar hasta ocho meses de baja. No es oficial. El Manchester United no lo confirma pero Sky Sports, uno de los propietarios de los derechos televisivos del fútbol inglés, informa de una rotura de ligamentos.

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La maldición de los Alcántara

La maldición de los Alcántara. El título de esta información no hace referencia a la familia que durante más de 15 años nos ha acompañado desde la televisión en la serie «Cuéntame» repasando la historia de España desde los últimos años del franquismo y el inicio de la Transición. Se refiere a otra familia, la de la saga futbolística que inició Iomar do Nascimento, más conocido como Mazinho, y que ahora continúan sus hijos Thiago y Rafinha. Tres exitosos futbolistas a los que no solo unen sus lazos familiares sino la fragilidad de sus rodillas. Mazinho ganó con Brasil el Mundial de 1994. Compartía el centro del campo con cracks como Leonardo, Raí, Dunga o Mauro Silva y destacó también el la Liga española, donde jugó en el Valencia y en el Celta. Fueron, precisamente, los médicos del equipo gallego los que le desahuciaron para la práctica del fútbol de elite a causa de una enfermedad degenerativa en el cartílago de la rodilla izquierda que le propició un edema óseo. Se retiró en 2001 tras un breve paso por el Elche y el Vitoria brasileño. Mazinho tuvo dos hijos que pronto destacaron en las categorías inferiores del Barcelona. Thiago Alcántara y Rafinha. El primero subió al primer equipo de la mano de Pep Guardiola. Fue alternándolo con el filial durante tres temporadas pero en junio de 2011 ya firma un contrato de profesional y le dan dorsal de Primera división. Tras dos años se marcha al Bayern de Múnich, en cuyo banquillo está su descubridor, Guardiola. A partir de ese momento, el futbolista, que este miércoles se medirá al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions, empezó a vivir un auténtico calvario. Hasta en tres ocasiones se ha roto el ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Estos contratiempos le impidieron acudir al Mundial de Brasil, para el que contaba con plaza. La primera lesión la sufrió el 29 de marzo de 2014 durante la disputa de un partido entre el Bayern y el Hoffenheim. Las primeras impresiones estimaron un periodo de baja de entre 6 y 8 semanas pero no llegó a reaparecer porque recayó en un entrenamiento el 15 de mayo. Guardiola se lamentó de que tuviera que volver a pasar por el quirófano y culpó a los médicos al denunciar un error en el tratamiento. El futbolista había recibido inyecciones de cortisona y había visitado al prestigioso traumatólogo Ramón Cugat en Barcelona. Cuando empezaba a ver la luz al final del túnel llegó un nuevo mazazo. El 31 de octubre de ese maldito 2014 luchó un balón dividido y sufrió una rotura parcial del mismo ligamento. El futbolista superó sus adversidades y reapareció a principios de abril del siguiente año ante el Borussia Dortmund. Durante su recuperación grabó diferentes vídeos en los que mostraba su esfuerzo y en el que no ocultó las lágrimas por el dolor y la impotencia. El tercero en sufrir esta plaga ha sido el pequeño de los Alcántara: Rafinha. Pero si Thiago jugará el miércoles ante el Real Madrid, Rafinha no podrá hacer lo propio este martes ante la Juventus. El centrocampista del Barcelona ha sido el último en caer víctima de una rodilla que ya le jugó una mala pasada hace unos años. Rafinha también es producto de la cantera azulgrana, aunque se curtió cedido en el Celta bajo las órdenes de Luis Enrique, que se le trajo de vuelta al Barcelona en la temporada 2014-15. El 16 de septiembre de 2015, durante el partido ante la Roma, en la fase de grupos de la Champions, sufrió su primera pesadilla. Suplente en aquel choque, entra en el minuto 61 y cuatro minutos más tarde recibe una dura entrada de Radja Nainggolan en su rodilla derecha que lo obliga a retirarse en camilla con fuertes signos de dolor. El parte médico fue categórico, había sufrido una rotura en el ligamento cruzado teniendo que ser intervenido quirúrgicamente días después. Estuvo seis meses de baja. La desgracia se ha vuelto a cruzar ahora en el camino de Rafinha, que no podrá jugar en lo que queda de temporada después de que pidiera el cambio ante el Granada al notar unas molestias. La artroscopia diagnóstica se convirtió en terapéutica al comprobar que tenía una fisura en el menisco interno. El tiempo de baja se estima en cuatro meses, con lo que su objetivo es llegar en plenitud a la pretemporada de este verano. Rafinha estaba siendo uno de los jugadores más polivalentes de Luis Enrique y su progresión se ha visto truncada de la peor forma posible.

Seis cabezas en busca de botella

Conocíamos la bala de Kennedy, y ahora tenemos la botella de Mestalla. Hito historico de nuestro fútbol desde ya. ¿Cómo un solo proyectil generó media docena de impactos? El Comité Nacional de Árbitros debería abrir una sección de balística. Alguien lanzó una botella a los jugadores del Barcelona cuando celebraban un gol y éstos saltaron como si fuera una granada del Equipo A. Estaban en clara formación de piña y alguien lanzó un objeto (acto reprobable, condenable, execrable, sancionable...) que cayó en el centro del grupo. No se ve con claridad en quién impacta, Messi parece, pero desencadenó un movimiento colectivo extraordinario: todos los futbolistas presentes reaccionaron en cadena llevándose las manos a la cabeza y desplomándose. Aunque aquí el acto no fue homogéneo: unos se llevaron la mano a la cabeza y cayeron, otros cayeron y luego se recogieron la cabeza. Parecía eso un milagro o una conversión general, todos de rodillas de repente. Suárez y Mascherano fueron los primeros. Suárez se agarró la cabeza desde atrás como si estuviese presenciando una atrocidad. Es que los gestos eran de dolor, pero también de incredulidad y sorpresa. Era como si en el centro de la melé estuviera naciendo una sanguinaria rotura de ligamentos. Cómo sería la rapidez del fenómeno que Busquets, que estaba al final del crisantemo humano, aún permanecía de pie. Le llegó muy limitada la onda expansiva y pudo reaccionar muy tarde. Vio a Suárez retorcerse en el suelo como si le estuviesen rociando con Cucal e inició entonces ese lánguido desplome suyo que parece le están pasando un serrucho por las tibias. Es el que mejor cae porque se cae como los edificios, “se implosiona”. Cuando Busquets iniciaba su demolición, Neymar aún se palpaba la ceja buscando sangre. El golpe real fue para él. El saldo era terrible. El césped iba a quedar como un hospital de campaña, pero los jugadores del Barça fueron pasando del terror físico a la normalidad por fases sucesivas. Aunque alguno se quedó con la mano en la cabeza como sujetando una jaqueca. Acababan de inventar el fingimiento en cadena. Eran cinco tarjetas, algo tendrá que legislar la International Board para estos casos. El gesto de dolor que hacen es solitario, súbito, un grito mudo como cuando te da una rampa en la cama. ¿No somos todos jugadores del Barça en esos momentos? Los madridistas dirán que le han echado cuento, pero en las imágenes queda claro que es un acto reflejo. De seis, pero reflejo (¡un rondo expansivo! ¡un rondo de dolor!). Lo que ha tenido que trabajar el Barcelona para que sus futbolistas reaccionen así, como neutrones en cadena... Es lo que tiene saber a qué se juega desde pequeñitos. El fenómeno siguió siendo raro en el acta arbitral. Ahí fue justo al revés. No una botella y media docena de heridos. Según el documento fueron varias botellas que impactaron solo en el futbolista Don Neymar. Aunque el que protestó luego fue Messi. “Hijo de mil p…, hijo de mil p...”. ¡Como si todo en el hombre fuera en racimo!

Seis cabezas en busca de botella

En Mestalla, alguien lanzó una botella a los jugadores del Barcelona cuando celebraban un gol y éstos saltaron como si fuera una granada del Equipo A. Estaban en clara formación de piña y alguien lanzó un objeto que cayó en el centro del grupo. No se ve con claridad en quién impacta, Messi parece, pero desencadenó un movimiento colectivo extraordinario: todos los futbolistas presentes reaccionaron en cadena llevándose las manos a la cabeza y desplomándose. Aunque aquí el acto no fue homogéneo: unos se llevaron la mano a la cabeza y cayeron, otros cayeron y luego se recogieron la cabeza. Parecía eso un milagro o una conversión general, todos de rodillas de repente. Suárez y Mascherano fueron los primeros. Suárez se agarró la cabeza desde atrás como si estuviese presenciando una atrocidad. Es que los gestos eran de dolor, pero también de incredulidad y sorpresa. Era como si en el centro de la melé estuviera naciendo una sanguinaria rotura de ligamentos. Cómo sería la rapidez del fenómeno que Busquets, que estaba al final del crisantemo humano, aún permanecía de pie. Le llegó muy limitada la onda expansiva y pudo reaccionar muy tarde. Vio a Suárez retorcerse en el suelo como si le estuviesen rociando con Cucal e inició entonces ese lánguido desplome suyo que parece le están pasando un serrucho por las tibias. Es el que mejor cae porque se cae como los edificios, “se implosiona”. Cuando Busquets iniciaba su demolición, Neymar aún se palpaba la ceja buscando sangre. El saldo era terrible. El césped iba a quedar como un hospital de campaña, pero los jugadores del Barça fueron pasando del terror físico a la normalidad por fases sucesivas. Aunque alguno se quedó con la mano en la cabeza como sujetando una jaqueca. Acababan de inventar el fingimiento en cadena. Eran seis tarjetas, algo tendrá que legislar la International Board para estos casos. El gesto de dolor que hacen es solitario, súbito, un grito mudo como cuando te da una rampa en la cama. ¿No somos todos jugadores del Barça ahí? Los madridistas dirán que le han echado cuento, pero en las imágenes queda claro que es un acto reflejo. De seis, pero reflejo (¡un rondo expansivo! ¡un rondo de dolor!). Lo que ha tenido que trabajar el Barcelona para que sus futbolistas reaccionen así, como neutrones en cadena... Es lo que tiene saber a qué se juega desde pequeñitos. El fenómeno siguió raro en el acta arbitral. Ahí fue justo al revés. No una botella y media docena de heridos. Según el documento fueron varias botellas que impactaron solo en el futbolista Don Neymar. Aunque el que protestó luego fue Messi. “Hijo de mil p…, hijo de mil p...”. ¡Como si todo en el hombre fuera en racimo!

Nadie cede en la pelea

El dolor del defensa del Deportivo Laure, expresado en un hilo de voz casi inaudible, era compartido por media España. «Ha sido una sangría», lamentaba entre la vergüenza y la desolación. En la primera jornada oficial de acoso y derribo al líder, el Barcelona replicó con grandeza. Ocho goles en Riazor, cuatro de Luis Suárez, imperial el uruguayo en el rearme de su equipo. Fútbol nocturno en miércoles laborable en sesión de síncopes y cena interrumpida, allí donde el Atlético es especialista. Pero con Simeone la vida se ve de otra manera. Construyó un triunfo convicente con Torres redivido en la segunda juventud. El séptimo gol del símbolo colchonero en diez partidos enfrió el ardor de San Mamés. En ese torbellino no cedió el Real Madrid, indómito cuando de perseguir al Barça se trata. El disgusto por un 0-8 no le permitirá a Celso Borges canalizar su desacierto con perspectiva. Pudo cambiar el rumbo de la Liga. En el minuto que va del 18 al 19, media España empujó con el centrocampista de Costa Rica el balón que le llegó dos veces a su pierna izquierda. Solo ante Bravo, dos veces falló ante el clamor general que se extendió más allá de Riazor. Borges no entendió la dimensión de su yerro y el Barça, que ganaba 0-1 sin alardes, pasó el rodillo. Messi, casi un organizador al estilo Xavi, recobró el humor. Y Suárez gestionó su voracidad en una secuencia infinita. Un gol detrás de otro justo cuando, a las 20:45, el Atlético se aprestaba a sacar escudos y lanzas en San Mamés. Antes de que el uruguayo encadenase goles a pases de Messi, otro charrúa, Godín, se rendía en Bilbao por una dolencia muscular. Bartra, el olvidado de Luis Enrique, pareció Beckenbauer en una brava arrancada que culminó con el séptimo tanto culé, muy festejado puños en alto por su técnico y por Piqué, el líder sancionado en la grada. Marcó Torres, fabuloso gesto de cuello y mejor dirección del balón, y los hinchas del Atlético lo celebran por doble motivo: el Barça no se escapa y Simeone y el icono del club tendrán que seguir juntos en el mismo camerino unidos por lo más importante en el fútbol, el gol. Sufrió el Atlético para contener el arreón final del Athletic como sufrió el Madrid para abrir la cazuela de Asenjo, eterno y valeroso recuperador de roturas del ligamento cruzado. Fue Benzema otra vez, pasajero de un idilio con el Bernabéu que parece definitivo, el que decretó la normalidad en el Madrid. Una noche sin estrecheces resuelta con solvencia por Lucas Vázquez y Modric. El guión exigía un triunfo. Y así durante cuatro fechas más.

César Vallejo debuta en la Libertadores ante el tricampeón Sao Paulo

César Vallejo debuta en la Libertadores ante el tricampeón Sao Paulo

Lima, 2 feb (EFE).- La Universidad César Vallejo de Perú jugará este miércoles el primer partido de su historia en la Copa Libertadores de América ante el Sao Paulo brasileño, tres veces campeón del torneo y favorito de salida para superar la eliminatoria y clasificar a la fase de grupos.

El conjunto de la ciudad peruana de Trujillo es consciente de su inferioridad frente a los brasileños, pero apela a su última experiencia internacional, cuando en 2014 alcanzó los cuartos de final de la Copa Sudamericana.

El entrenador peruano Franco Navarro no podrá contar por lesión con el experimentado centrocampista Rinaldo Cruzado, que sufrió recientemente la rotura parcial del ligamento cruzado posterior de su rodilla, ni tampoco con el defensa colombiano Luis Cardoza, sancionado al haber sido expulsado en el último partido internacional del Vallejo.

El argentino Emiliano Ciucci ocupará la vacante de Cardoza en la defensa y Junior Viza hará en principio lo propio ante la ausencia de Cruzado.

La Universidad César Vallejo clasificó a la primera fase de la Copa Libertadores al obtener la tercera posición del título nacional de Perú disputado el año pasado.

El Sao Paulo, por su parte, no quiere confiarse ante los peruanos e inscribió para la eliminatoria a sus tres últimos refuerzos: el defensa uruguayo Diego Lugano, el delantero argentino Jonathan Calleri y el atacante brasileño Kieza.

En principio ninguna de las tres novedades del club brasileño compondrán en el equipo titular del técnico argentino Edgardo Bauza en el estadio Mansiche, pero pueden tener más participación en el partido de vuelta.

Para el Sao Paulo esta será su decimoctava participación en la Copa Libertadores, cuyo trofeo levantó en las ediciones de 1992, 1993 y 2005.

Los paulistas clasificaron a la edición de 2016 al terminar en la cuarta posición del campeonato brasileño del año pasado.

El ganador de la eliminatoria integrará el Grupo 1 de la Copa Libertadores, donde ya están clasificado el River Plate argentino, vigente campeón del torneo, además del The Strongest boliviano y Trujillanos de Venezuela.

- Alineaciones probables:

César Vallejo: Salomón Libman; Pedro Requena, Emiliano Ciucci, Hansell Riojas, Guillermo Guizasola; Juan Morales, Junior Viza, Donald Millán, Daniel Chávez; Ronald Quinteros y Luis Perea. Entrenador: Franco Navarro.

Sao Paulo: Dénis Matos; Bruno Vieira, Rodrigo Caio, Breno Borges, Eugenio Mena; Húdson Rodrigues dos Santos, Thiago Mendes; Michel Bastos, Paulo Henrique "Ganso", Ricardo Centurión; y Alan Kardec. Entrenador: Edgardo Bauza.

Árbitro: el ecuatoriano Roddy Zambrano.

Estadio: Mansiche (Trujillo).

Hora: 18:45 (23:45 GMT). EFE.