El Manchester City celebra el título con una goleada al Swansea

El Manchester City regaló a la afición presente en el Etihad Stadium una goleada ante el Swansea (5-0), en un duelo festivo para el conjunto de Pep Guardiola, que celebró junto a sus seguidores la consecución la semana pasada del título de la Premier. Hace siete días el City selló matemáticamente la condición de campeón. Lo hizo sin jugar, beneficiado por la derrota del Manchester United. Los 'citizens' afrontaron su compromiso de la trigésima cuarta jornada como flamantes campeones. Sin nada en juego más que unos cuantos retos secundarios a cumplir hasta el final del ejercicio, como alcanzar los cien puntos o el centenar de goles. El Swansea, por contra, tiene aún un desafío mayor. Lograr la permanencia. Está en la frontera de la permanencia pero con una renta de solo cuatro puntos respecto al Southampton, antepenúltimo. Fue David Silva el que condujo al cuadro de Guardiola hacia la goleada. El mejor jugador del City abrió el marcador a los doce minutos, al culminar un buen centro de Rahhen Sterling, que hizo el segundo cuatro después. En la segunda parte redondeó su vigésima novena victoria el Manchester, con un disparo lejano del belga Kevin De Bruyne y diez después, el portugués Bernardo Silva aprovechó el rechace del poste tras el penalti ejecutado por el brasileño Gabriel Jesús para firmar el cuarto. Fue precisamente el delantero sudamericano el que cerró la cuenta a dos minutos del cierre a pase del marfileño Yaya Touré. A la exhibición del cuadro de Guardiola se sumó el francés Benjamin Mendy, que reapareció después de siete meses de recuperación de una lesión de ligamento. Sustituyó a Fabian Delph. A falta de cuatro jornadas, el Manchester City totaliza 90 puntos. Ha marcado 98 goles en sus 34 partidos. Solo ha encajado 25.

Alimentos que aceleran la recuperación de una lesión

¡Buenos días!Una buena alimentación es esencial para que el deportista se recupere correctamente de la lesión que tenga; debe ser adecuada al tipo de lesión para así facilitar que lleguen los nutrientes a la articulación y a la musculatura afectada, favorece la regeneración muscular y articular, disminuye la inflamación ocasionada, y acelera la salida de residuos tóxicos que puede asimilar nuestro organismo.El tiempo necesario de recuperación tras una lesión depende de varios factores como son el tipo y tamaño de la lesión, el estado de salud y forma física de la persona, la alimentación, etc.  ¿Puede ayudar la alimentación para facilitar este proceso de recuperación?Por supuesto. 
  • Empiezo hablando sobre los ácidos grasos poliinsaturados procedentes del pescado azul (atún, salmón, caballa…) en su mayoría, y también de las semillas, aceite de semillas y frutos secos, entre otros. Incrementan la velocidad de recuperación de las células dañadas y la síntesis de colágeno mejorando la movilidad y el dolor. Son muy importantes sus efectos antiinflamatorios porque disminuyen la síntesis de citoquinas que son componentes proinflamatorios en el organismo.
 
  • En segundo lugar el selenio; este mineral es muy importante para que las enzimas funcionen correctamente. Cuando hay una lesión muscular protege contra la lesión oxidativa. Alimentos ricos en selenio son el atún, bacalao, huevos, pavos, alimentos fortificados.
 
  • El zinc ayuda a la cicatrización de las heridas, en la inflamación, y asegura una respuesta inmune correcta. Fuentes de este mineral son el yogurt, lentejas, judías, guisantes, leche, espinacas.
 
  • Vitamina B12. Ayuda a transformar las proteínas en aminoácidos que luego vuelven a ser utilizadas y convertidas en proteína humana. Durante este proceso se producen nuevas proteínas musculares y de ligamentos que ayudan a la creación de nuevo tejido muscular. Los lácteos y las carnes son la fuente principal de la Vitamina B12.
 
  • Vitamina A. Los alimentos ricos en esta vitamina como las zanahorias, las espinacas o el mango, son esenciales para el crecimiento celular y la recuperación ósea.
 
  • Vitamina B6. Mejora la recuperación muscular porque interviene en el metabolismo de los glóbulos rojos. Los alimentos fortificados, garbanzos, patatas con piel.
 
  • La vitamina C. Si lo que necesitamos son alimentos que nos ayuden a cicatrizar heridas o recuperar una rotura de fibras, estos deben ser ricos en vitamina C. Las frutas y verduras frescas, especialmente en los cítricos, el kiwi y las fresas. Ayuda a la formación de colágeno y a la reparación de los tendones y ligamentos. Alimentos como la papaya o la piña contienen enzimas proteolíticas que disminuyen la inflamación de los tejidos dañados. El limón aparte de contener vit C tiene hesperidinaque es un flavonoide que protege las células. Otras fuentes de esta vitamina son el tomate, brócoli, fresas.
 Algunos grupos de alimentos que también ayudan a la regeneración tras una lesión son:
  • Peces y moluscos cartilaginosos: como el pulpo, calamar o sepia. Tienen efectos antiinflamatorios, estimulan la regeneración del cartílago y previenen lesiones.
  • Ajo: su componente activo, la alicina, es muy importante para la formación de los componentes de la matriz celular que alimenta al colágeno de las articulaciones. Es depurador,antiinflamatorio y antirreumático.
  • La familia de las coles (brócoli,repollo,coles de Bruselas, lombarda): reparan las lesiones articulares porque amortiguan,dan resistencia y lubrifican las articulaciones.
  • Especias (pimienta cayena, clavo, azafrán): tienen propiedades antiinflamatorias y reducen el dolor de la lesión. Las podemos usar para condimentar las comidas o dejándolas macerar tres días en aceite de oliva y aplicando luego esta mezcla en la zona lesionada.
  • Jengibre y cúrcuma: ambos son muy buenos antiinflamatorios y el jengibre también actúa como antihistamínico natural.
  • Aceite de oliva virgen extra: sus ácidos grasos monoinsaturados tienen un potente efecto antiinflamatorio.
  • Yogur y kéfir: mejoran la flora intestinal y refuerzan el sistema inmunológico.
  • Proteínas: cuando hay una lesión los requerimientos de proteínas están aumentados. Es muy importante proporcionar un correcto aporte de proteínas (1,2-1,8 gr de proteína por kg de peso corporal al día) para garantizar una buena recuperación de la lesión.
 MANTENER UNA BUENA HIDRATACIÓNNo podemos olvidarnos de algo esencial, la recuperación después de la práctica deportiva, y mantener una buena hidratación es fundamental.La deshidratación favorece las lesiones por diferentes motivos. Correr deshidratado o hacer un esfuerzo deportivo fuerza las articulaciones y nos hace perder agilidad. A nivel muscular, en una sobrecarga o un sobreesfuerzo, es más fácil que un tendón, un músculo o un ligamiento se lesionen porque pierden elasticidad. Por esto, hay que dar importancia a la hidratación antes, durante y después del ejercicio. 
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Asenjo, de vuelta en un partido grande

Contra el Barcelona, Sergio Asenjo fue la gran noticia para el Villarreal. Un ejemplo de voluntad, tras superar por cuarta vez una lesión de ligamentos. Para regresar una vez más a un terreno de juego y vivir un partido grande, para enfrentarse al Barça y a Messi. Más de nueve meses habían pasado desde que Asenjo caía por última vez, quebrada su rodilla derecha, también en un enorme choque ante el Madrid. Sucedió el 26 de febrero. Cientos de horas de trabajo en silencio para volver sentirse futbolista, superar sus miedos y la soledad del portero.

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La portería maldita del Villarreal

Los peores presagios que se intuían en el último minuto del primer acto del partido entre la Real y Villarreal se convirtieron en triste realidad para el equipo castellonense: Andrés Fernández sufrió la rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, lesión confirmada tras la resonancia realizada ya en Castellón. Los servicios médicos del Villarreal están valorando realizar un tratamiento conservador o reparar en el quirófano el ligamento dañado. En ambos casos, se espera una larga convalecencia para Fernández, de entre cuatro y seis meses de duración.

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Sergio Asenjo: «No tengo ningún motivo para dar pena»

Sergio Asenjo (Palencia, 27 años) persigue su destino en una profecía de su presidente, Fernando Roig, el mandamás del Villarreal y dueño de las cerámicas Pamesa además de accionista relevante de Mercadona. «Mira, Marcos Senna no fue campeón de Europa hasta que no le operamos las dos rodillas». El sol luminoso del Mediterráneo cae a plomo sobre la coqueta ciudad deportiva del club amarillo y Asenjo cuenta la anécdota mientras camina con normalidad por el complejo que agrupa gimnasio, varios campos de entrenamiento, una residencia para los chavales de la cantera y las oficinas del club. El portero es un caso único en la historia del fútbol. Se ha partido cuatro veces el ligamento cruzado de alguna de sus rodillas (tres en la derecha y una, la última, en la izquierda). El cruzado es la articulación a la que sienten pavor los futbolistas, ya que la operación y rehabilitación suele conllevar siete u ocho meses de espera para jugar de nuevo. Como si de un esguince se tratase, Asenjo se enfrenta a su cuarta convalecencia. El pasado lunes habló con ABC. «Soy portero por un entrenador que tenía en el equipo de mi barrio en Palencia, el Sanjuanillo. Como todos los niños, yo quería meter goles, pero este entrenador me advirtió de que tenía más condiciones para ser portero. Lo probé, me gustó mucho y hasta hoy». La presentación no alberga elementos que inciten al escepticismo. Una historia normal de un muchacho normal que ha llegado a la elite. Asenjo es el portero del Villarreal, fichaje de relumbrón del Atlético hace siete años (4,5 millones y la cesión de Diego Costa), pasajero de 170 partidos en Primera e internacional (un encuentro contra Bosnia) con la selección española. Esa es su hoja de servicios cuando las fracturas o los quirófanos no se interponen en su camino. Sobre él anunciaron los profetas un futuro esplendoroso, a la altura de Casillas o así. Un ligamento ha enturbiado los vaticinios. «Di el salto muy joven. Con 18 años me llegaron muchos halagos de golpe y para mí fue un honor que me comparasen con Casillas, al que considero el mejor portero de la historia. Hay una distancia abismal entre él y yo». Precoz en casi todo, también en la fatalidad, el guardameta rememora sin un ápice de duda su retahíla de lesiones. El caso merece detenimiento y él accede. «La primera sucedió en mayo de 2010. Fue contra el Sporting de Gijón en un salto con Bilic, cambié la trayectoria y al girar me di cuenta de que me había hecho daño. Era mi primera lesión y una incógnita. No sabía a lo que me enfrentaba. Todavía me estaba resultando difícil el cambio de Valladolid a Madrid y era un año complicado porque Quique (Sánchez Flores) ya había puesto a De Gea». El proceso para volver Lo desconocido pasó a convertirse en su rutina. El quirófano, la escayola durante las primeras semanas, el incipiente dolor al soltar el drenaje, el sótano de la clínica Cemtro con su arsenal de máquinas de rehabilitación, el potro para doblar la rodilla, el extensor con peso, las jaulas para forzar la articulación, la bicicleta estática, las manos del fisioterapeuta… Y siete meses después, el reingreso al fútbol. Cedido al Málaga, el portero nunca se sintió plenamente restablecido. Eso explica. «Casi deseaba lesionarme otra vez. No estaba a gusto con la rodilla. Lo notaba en ejercicios, saltos, recepciones. Siempre he pensado que lo mejor fue romperme de nuevo». El 7 de febrero de 2011, en un Sevilla-Málaga, un mal apoyo cuando defendía una ofensiva sevillista lo tumbó. El mismo cruzado en la misma rodilla. «No necesitaba hacerme pruebas. Ya sabía que era lo mismo». El doctor Pedro Guillén le injertó el ligamento de un cadáver y le explicó que la recuperación sería más larga. Nueve o diez meses. «Después de la segunda lesión necesitaba volver a sentirme bien con la rodilla -cuenta-. Lo pasé muy mal, lloré todo lo que tenía que llorar y me refugié en mi familia, mi novia, mis amigos… Pensé mucho y me convencí de que no tengo derecho a lamentarme. Me gusta mucho este deporte, la portería, mis compañeros…». Diez meses después creyó que su cúmulo de fatalidades había cesado. Volvió a jugar el 26 de noviembre de 2012 en el Bernabéu, recambio de un portero soberbio (Courtois) que lo relegó a la suplencia en el Atlético. Cinco años sin lesiones reconstruyeron la confianza de Asenjo en su rodilla derecha. Eso y la regularidad en su nuevo club, el Villarreal, al que lo traspasó el Atlético. «Tenía tanta estabilidad funcional y tanta confianza del club que me volví a sentir aquel portero del Valladolid». Pero el 30 de abril de 2015, los alaridos desgarraron el estadio del Villarreal. Silencio y dolor. Asenjo se partió por tercera vez el cruzado de su rodilla derecha contra su exequipo, el Atlético. «Fue un salto con Raúl García en un córner, se me quedó bloqueada la pierna izquierda y al caer sobre la derecha, sentí el crujido. Fue la peor lesión de todas y la más fea. Fue un gesto brusco y un dolor horroroso». Diez meses de nuevo en la clínica no alteraron a Asenjo, que ha renovado cinco años con el Villarreal y nunca ha acudido a un psicólogo. «Yo sonrío siempre, es la mejor actitud frente a la vida y las lesiones. Siempre pienso en trabajar y recuperarme. No me gusta dar pena, no tengo ningún motivo para dar pena». Faltaba el estreno de la rodilla izquierda, calamidad que sucedió el pasado 26 de febrero en un salto con Benzema. Su cuarta rotura del cruzado. «Llevaba un año para enmarcar, pero...», se consuela el portero, cuya voluntad resulta inquebrantable en esta vida de hospital y gimnasio. «Ya ves que voy muy bien -dice mostrando su rodilla-. Solo queda trabajar, trabajar y trabajar».

Ibrahimovic se pierde lo que resta de temporada

Zlatan Ibrahimovic se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y los primeros pronósticos médicos apuntan a que podría estar hasta ocho meses de baja. No es oficial. El Manchester United no lo confirma pero Sky Sports, uno de los propietarios de los derechos televisivos del fútbol inglés, informa de una rotura de ligamentos.

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La maldición de los Alcántara

La maldición de los Alcántara. El título de esta información no hace referencia a la familia que durante más de 15 años nos ha acompañado desde la televisión en la serie «Cuéntame» repasando la historia de España desde los últimos años del franquismo y el inicio de la Transición. Se refiere a otra familia, la de la saga futbolística que inició Iomar do Nascimento, más conocido como Mazinho, y que ahora continúan sus hijos Thiago y Rafinha. Tres exitosos futbolistas a los que no solo unen sus lazos familiares sino la fragilidad de sus rodillas. Mazinho ganó con Brasil el Mundial de 1994. Compartía el centro del campo con cracks como Leonardo, Raí, Dunga o Mauro Silva y destacó también el la Liga española, donde jugó en el Valencia y en el Celta. Fueron, precisamente, los médicos del equipo gallego los que le desahuciaron para la práctica del fútbol de elite a causa de una enfermedad degenerativa en el cartílago de la rodilla izquierda que le propició un edema óseo. Se retiró en 2001 tras un breve paso por el Elche y el Vitoria brasileño. Mazinho tuvo dos hijos que pronto destacaron en las categorías inferiores del Barcelona. Thiago Alcántara y Rafinha. El primero subió al primer equipo de la mano de Pep Guardiola. Fue alternándolo con el filial durante tres temporadas pero en junio de 2011 ya firma un contrato de profesional y le dan dorsal de Primera división. Tras dos años se marcha al Bayern de Múnich, en cuyo banquillo está su descubridor, Guardiola. A partir de ese momento, el futbolista, que este miércoles se medirá al Real Madrid en los cuartos de final de la Champions, empezó a vivir un auténtico calvario. Hasta en tres ocasiones se ha roto el ligamento lateral interno de la rodilla derecha. Estos contratiempos le impidieron acudir al Mundial de Brasil, para el que contaba con plaza. La primera lesión la sufrió el 29 de marzo de 2014 durante la disputa de un partido entre el Bayern y el Hoffenheim. Las primeras impresiones estimaron un periodo de baja de entre 6 y 8 semanas pero no llegó a reaparecer porque recayó en un entrenamiento el 15 de mayo. Guardiola se lamentó de que tuviera que volver a pasar por el quirófano y culpó a los médicos al denunciar un error en el tratamiento. El futbolista había recibido inyecciones de cortisona y había visitado al prestigioso traumatólogo Ramón Cugat en Barcelona. Cuando empezaba a ver la luz al final del túnel llegó un nuevo mazazo. El 31 de octubre de ese maldito 2014 luchó un balón dividido y sufrió una rotura parcial del mismo ligamento. El futbolista superó sus adversidades y reapareció a principios de abril del siguiente año ante el Borussia Dortmund. Durante su recuperación grabó diferentes vídeos en los que mostraba su esfuerzo y en el que no ocultó las lágrimas por el dolor y la impotencia. El tercero en sufrir esta plaga ha sido el pequeño de los Alcántara: Rafinha. Pero si Thiago jugará el miércoles ante el Real Madrid, Rafinha no podrá hacer lo propio este martes ante la Juventus. El centrocampista del Barcelona ha sido el último en caer víctima de una rodilla que ya le jugó una mala pasada hace unos años. Rafinha también es producto de la cantera azulgrana, aunque se curtió cedido en el Celta bajo las órdenes de Luis Enrique, que se le trajo de vuelta al Barcelona en la temporada 2014-15. El 16 de septiembre de 2015, durante el partido ante la Roma, en la fase de grupos de la Champions, sufrió su primera pesadilla. Suplente en aquel choque, entra en el minuto 61 y cuatro minutos más tarde recibe una dura entrada de Radja Nainggolan en su rodilla derecha que lo obliga a retirarse en camilla con fuertes signos de dolor. El parte médico fue categórico, había sufrido una rotura en el ligamento cruzado teniendo que ser intervenido quirúrgicamente días después. Estuvo seis meses de baja. La desgracia se ha vuelto a cruzar ahora en el camino de Rafinha, que no podrá jugar en lo que queda de temporada después de que pidiera el cambio ante el Granada al notar unas molestias. La artroscopia diagnóstica se convirtió en terapéutica al comprobar que tenía una fisura en el menisco interno. El tiempo de baja se estima en cuatro meses, con lo que su objetivo es llegar en plenitud a la pretemporada de este verano. Rafinha estaba siendo uno de los jugadores más polivalentes de Luis Enrique y su progresión se ha visto truncada de la peor forma posible.